A veces tengo la sensación de que tendría que fichar antes de subir al escenario.Lo he intentado todo para que eso no ocurriese. (Y sigo intentándolo, créeme Señor, pero no es suficiente).Soy consciente de que yo, nosotros, hemos influído y gustado a mucha gente.Debo ser uno de aquellos narcisistas que sólo aprecian las cosas cuando ya han ocurrido. Soy demasiado sencillo.Necesito estar un poco anestesiado para recuperar el entusiasmo que tenía cuando era un niño. (...)Gracias a todos desde lo más profundo de mi estómago nauseabundo por vuestras cartas y vuestro interés durante los últimos años.Soy una criatura voluble y lunática.Se me ha acabado la pasión, y recordad que es mejor quemarse que apagarse lentamente.(...)
Este es un fragmento de esa conmovedora carta que me hace llegar a una conclusión: Hoy son muchos los grupo que empiezan totalmente en el anonimato teniendo unos valores indie, pero que abusan de esta característica actualmente muy de moda para conseguir una fama que les proporcione una buena suma de beneficios al final de una gira, Muchos lo consiguen, y logran gozar de una vida totalmente placentera, llegando a un punto en el que logran poseer una gran fortuna con el mínimo esfuerzo de trabajo, sin importarle apenas la música que ofrecen . Pero hay otras muchas bandas que pasan de esa esa opción y honestamente siguen ofreciendo su música tratando de llenar conciertos tan solo con el apoyo de la calidad de su música. Este puede ser el caso de Nirvana, que a pesar de cosechar una gran fama y reconocimiento, nunca mostró indicios de buscar la vida fácil. Es más, la idea que tenía de la fama no era la mejor y reconocía que lo que logró fue por el esfuerzo que puso en su trabajo. Y sin verlo la fama que ya formaba parte de su vida, puede que de una manera o otra, armara estragos en ella. Su final fue trágico, acabó aborreciendo lo que amó durante toda una vida, y si aún fuera poco sus últimos días lo paso inmerso en una indiferencia existencial ante su vida.
Hoy día nos encontramos una sociedad en la que millones de personas desean, e incluso "matarían" por una vida de lujo (la Dolce Vita italiana) costeada por la fama. Reflejo de esta sociedad es la actual presencia de las "divas norteamericanas" (Madonna, Beyontsé...), las adolescentes que sueñan con ser Hanna Montana... Lo que la gente no se para a pensar es: En la presión de la fama, los pilares y fundamentos de ella, sus intereses y consecuencias... Para Kurt esa fama puede que le costara la vida, y es triste, que en nuestra sociedad se le pueda rendir el "culto que se le da" a este factor. Así que lo que lanzo al mundo desde este blog (que me conformo que llegue tan solo a una persona y que esta reflexione sobre ello) es que por un momento nos paremos a pensar, si de verdad merece la pena admirar a esa persona, o personas que están ahí en lo más alto, que no han hecho nada más que ser prototipos de lo que una industria quiso que adoptaran, y que para ellos somos a su parecer "las miles de hormigas obreras que construyen su pabellón del trono" que se conforman con lo mínimo como esclavos que de una forma u otra somos para ellos.
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